¡Mary Pop­pins vuela sobre el Guiniguada!

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Si pen­sábamos que la magia no existía, estábamos equiv­o­ca­dos. Este lunes el Teatro Guiniguada de Las Pal­mas de Gran Canaria brilló con luz propia con Mary Pop­pins, el Musi­cal, una obra diver­tida que son­sacó al público más de alguna car­ca­jada e incluso alguna que otra lágrima.

El elenco forma parte del grupo Cuenta Con­migo Ani­mación, una aso­ciación no lucra­tiva de jóvenes ama­teurs de entre 17 y 23 años que con­siguió subirse por primera vez a un esce­nario defen­di­endo no sólo su inter­pretación, sino tam­bién una causa justa.

Su propósito era Ate­nea, una niña de 6 años y con paráli­sis cere­bral que nece­sita un andador bipedestal para lle­var una vida más nor­mal. Para ello, orga­ni­zaron una recogida de tapones sol­i­dar­ios en el acto, invi­tando así al público a vivir una noche repleta de fan­tasía con Mary Pop­pins, la niñera más famosa del mundo.

Los jóvenes, todos ellos ori­un­dos de Tama­ra­ceite, con­sigu­ieron cau­ti­var a un público entre­gado desde la primera hasta la última escena, hacién­do­los vibrar con los clási­cos que han mar­cado a más de una gen­eración. Esa noche, todos sus asis­tentes dejaron su papel de adul­tos a un lado para con­ver­tirse en autén­ti­cos niños, capaces de decir al uní­sono la pal­abra más extrav­a­gante y rara jamás cono­cida:
“super­cal­ifrag­ilis­ti­coespi­ali­doso”.

Un gran espec­táculo que par­tió sin pre­supuesto y en el que sus actores demostraron estar a la altura de las cir­cun­stan­cias, agotando las local­i­dades y mostrando la bella lec­ción de que todo es posi­ble si añadi­mos “un poco de azú­car” a la vida.

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